A Rene Romero
van sus pasos
Cabizbaja
añoranza de lamer el tiempo,
el desfasaje.
Miope
insalvable de esta aldea presa de vitrales,
que se pierde
a sitiar aceras mustias de felicidad.
Y no vuelve
el gesto
sino para una
duende que dirá mi propia frase
a la luz de la nada.
Y no le
hallo.
Hoy ante mi
no está,
solo la
sublime mirada que se ha entornado
para ridiculizarme.
Si... el amor fue un globo, amigo,
pero también
una canción.
Ella es la
voz que le faltó a tu voz
Ella no puede
Ella no
vuelve
Tu le danzas
pero el convite del verso no está de moda.
Vuelca pues
tu amor salvaje a la nostalgia
al equilibrio
pero no
mueras.