I.S. MERLIN
Desde
alguna calleja de Paris
podré acusarte
decir que me urges
vengarme y hacer que mueras.
Por esas aceras tras tus sandalias pierdo el paraíso.
En los ocasos del océano musita la nada
sumida en la fiebre eterna de tu suerte.
Y llegas con la remembranza
de lo insólita que soy,
que existo solo por tus ojos,
que no tengo ya la dosis exacta,
para decir lo que alcanzo,
y que si llego me tazan las palabras.
Descubres el juego
de ser infinitesimalmente
algo o alguien.
Pero te guardo el sueño y los secretos
de la rosa que no supo despertar.
Oculto los cristales de tu magia
los de Helena y Nadja,
la cámara de raras esencias,
y aquel loto junto al lago en Egipto.
Tengo la llave y la cruz
y podré gritar
como a Demócrito podré acusarte
y te mandaré a encerrar Merlín
para amarte,
cuando tenga un tiempo.
EN HONOR A BACO
y dejarse escapar desde el silencio,
un honor vociferar tu nombre
y dejarse atrapar por las esferas.
Volver con tus harapos de príncipe
volver y perderme en tus vocablos
repletos de entelequias,
embarcarse en ti como en góndolas
junto a bestiarios inmensos para remar.
Es un honor libar tus labios de roble.
He dicho adiós a mis luciérnagas
y a oscuras me adentro en tu regazo
donde cabalgo y pierdo los estribos.
In crescendo, el gemir de tu garganta,
avisto luces que en mi útero se rompen
cual delirio místico que amansa,
y he aquí hechizada por las flautas
quedo a tus pies, cual sierpe que agoniza.
Bebió la sangre que dejaron
en los espejos sus antepasados,
una jarra de exquisiteces y nostalgias.
los salterios custodiaron su voz.
Pérfidos vagan los lirios,
por las muchachas que hunde en el río.
Y no son sus ojos la agonía,
sino un verso que crece a sus espaldas.
“Breves esquirlas quedarán ocultas tras mis letras”
Canta el ángel que al fin
supo como empujar las feroces puertas.
Supo grabar su nombre
a los libros del misterio,
romper con palabras la amarga corteza
que precisó lo imposible.
Nocherniego sin saber la suerte de las aguas,
convertido en hereje provocará ensalmos.
Con magia descubrirá los acertijos que he puesto,
rogará a sus muertos y a sus muchachas
para que no le olviden.
Rasgará las cuerdas y con irónica sonrisa,
me dirá que ha vuelto para quedar con la luz
que despiden sus candiles,
en la escena soberbia
donde dejará su voz,
repleta de temblores,
enferma de razones y lirismos
TE HE VISTO CIUDAD
como hoja suelta
bajo el crepúsculo de mi
tinta
Sola, que pare una ansiosa blasfemia
de invierno
como en un ágape de violetas
silenciadas
Esta tarde ciudad te desnudo
Y como el pabilo de un cirio,
esperas
que te inunden otros fuegos
Gesto mórbido de sombras
que caen sobre los que se fueron
los que tosen el ostracismo
los que se tragan un desierto ilusorio.
grietas de rostros, entierro de
voces
como el agreste paraje donde no
estás
donde no preguntas
Ah ciudad
He vuelto a confundirte
Tú eres mi sangre maldita
Mi amantísimo amante
en la rojeza del poniente
Mi dulce ira
Yo sigo temiendo