lunes, 26 de junio de 2023

 

OTROS APUNTES SOBRE EL ARQUERO

                                                                                Dejad  alegremente que

                                                                                  la mano del arquero os

                                                                                              doblegue...

                                                                                                             Kalil Gibran.

 

Soy el arquero que saltará sobre la bestia que ha matado

en la espantosa noche de enérgicos idilios.

El que adjetiva el eco y la anorgasmia,

Soy el arquero que aguarda la locura

con toda la exquisitez del silencio.

Quien levanta pedestales a bigamias e incestos,

Quien desabriga parques,

gime en la antiquísima  morada del jamás.

Que se ha extraviado soñando amaneceres

     en las melodías de otro siglo.

Yo deje hijos en la nevada, ... .... en las maldiciones

en los gestos lascivos y ebrios.

He dado mis flechas para siempre a las fieras

que dormitaban bajo los brocales del San Juan.

Quien dice que no he sangrado.

Quien gritó cuando fui el monje mas solo de la tierra.

Nadie ni el silfo ni el astrólogo,

ni el que trae los sonidos del invierno

ni la ciudad hecha salón y vientre.

Nadie como el arquero pudo alzar la voz

                              en el ágape de las flores.

Nunca alguien osará posar desde el umbral de sus columnas.

Soy el discreto sagitario que se bifurca en actriz y elfo.

 

Presto a salir ante las glaciales miradas del templo,

cargando perros y mariposas,

con el carcaj lleno de danzas y torpezas,

como pasión de peces y cumplidos.

Soy quien se escapa como el pretexto de un buen noviembre

                       en mayo.

El que lleva el tiempo mojado en una balanza

 y siente que le pesa más.

El que cambió el arco por codiciar a un toro y su ballesta.

Y ahora he de irme, como las golondrinas,

cuando vuelan bajo es signo de huracanes.

Me iré sin anécdotas ni calendarios

como la máscara de un gendarme que lo decide todo,

con los fantasmas que son míos y no los presto,

con los sincrónicos suspiros de aves.

Me voy, arquero y fiel con la bestia en los hombros,

vistiendo el insomnio

el sopor de las luciérnagas.


Publicado en la Revista Matanzas año 1995 Cuba

Premio José Jacinto Milanés 1994 Matanzas Cuba.